La comunicación puede venir en diferentes empaques.


 Cuando hablamos de comunicación solemos pensar en las palabras, pero gran parte de nuestra interacción humana ocurre sin ellas. Los gestos, las miradas, la postura corporal y hasta el tono de voz transmiten mensajes igual de poderosos.

En el caso de las personas en el espectro autista, la comunicación no verbal puede tener matices muy particulares. Por ejemplo:

  • Contacto visual: algunas personas evitan mirar directamente a los ojos, no por falta de interés, sino porque puede resultarles incómodo o abrumador.

  • Gestos y movimientos: pueden expresar emociones de manera distinta, a veces mediante movimientos repetitivos o conductas auto-regulatorias.

  • Prosodia y tono: la forma de modular la voz puede variar; algunos hablan de forma muy literal o monótona, mientras que otros desarrollan un estilo muy expresivo.

  • Espacio personal: las distancias físicas en la interacción pueden diferir de lo esperado culturalmente.


Lo interesante es que estos matices no significan ausencia de comunicación, sino una forma diferente de transmitir significado. Comprender y respetar estas variaciones abre el camino hacia interacciones más auténticas y humanas.

La comunicación, al final, no se trata de “corregir” lo diferente, sino de aprender a escuchar en todos los lenguajes posibles, incluso en aquellos que no usan palabras.



Referencias:

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.

American Speech-Language-Hearing Association. (2020). Social Communication Disorders. https://www.asha.org/public/speech/disorders/autism/ 

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